domingo, 9 de noviembre de 2014




¿SIMPLES PIEDRAS?

-       Hola, ¿cómo estás?

-       Hola, estoy muy bien, me da el sol por detrás y ese calorcito es lo mejor que hay. Estoy disfrutando.


-       Es verdad, el calor del sol es maravilloso. A mí me recarga al máximo y, además, me hace sentir tan bien que parece que esté en otro mundo. A ver si gira un poco  el sol y me da también a mí.

-       Mi abuela que siempre estaba a mi lado, hasta que se la llevaron, siempre me decía lo mismo: “no hables ahora, calla, disfruta de los rayos del sol, siente cómo con su calor los rayos del sol entran dentro de ti y da sentido a tu vida”.


-       Sí, me acuerdo de tu abuela, era un ser especial. Tenía muy claro cuál era su misión en este mundo y, encima, lo disfrutaba.

-       A mí me costó entender cuál era el motivo de nuestra vida pero, al final, lo entendí. Nuestra vida es una vida de servicio y de ayuda. No puedo negar que en un principio me pareció una tontería, me veía tan pequeña que no alcanzaba a comprender cómo podría ayudar. Sin embargo, con el tiempo he visto que puedo ayudar y me hace sentir fenomenal.


-       Somos una de las pequeñas cosas de la vida que le dan ese toque especial y que hay que saber disfrutar.

-       ¿Recuerdas la mujer que solía venir por las mañanas? Llegaba y se sentaba aquí al lado. Al principio no hablaba, estaba sentada un rato y luego se marchaba. Más tarde, poco a poco, se puso a hablar y nos contaba su vida y todo lo que le preocupaba. Mi abuela se pasaba todo el rato ayudándola y dándole ánimos. Llegaron a tener una relación muy estrecha y se compenetraban muy bien.


-       Lo recuerdo. Hasta que la mujer se tenía que ir a otra ciudad y decidió llevarse a tu abuela con ella.

-       Sí, mi abuela encontró otra misión en su vida. Se fue con ella para ayudarla. El día que se fue estaba pletórica de felicidad. La echo de menos pero saber que está llevando a cabo su misión en la vida, que está ayudando y que está feliz, me ayuda a sonreír cuando pienso en ella.


-       Tu abuela es de las que ayuda hasta no poder más, lo da todo y, luego, con un poco de sol le basta, sabe reponerse enseguida para continuar.

-       Querido amigo,  es una lástima que todavía existan personas que sólo nos vean como unas simples piedras. Nos ocupamos de ellos, los limpiamos, les atraemos lo bueno, echamos fuera la negatividad, ayudamos en sus planes, somos amigas, y…


-       Espera espera, ya me da el sol. Disfrutemos, recarguémonos… luego hablamos…


A.Machancoses

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